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Las altas temperaturas, los viajes largos y algunos hábitos cotidianos durante los meses estivales pueden aumentar el riesgo de daños en las lunas de los vehículos. Talleres Murillo explica algunos de los errores más frecuentes y comparte recomendaciones para prevenir pequeñas incidencias que podrían derivar en reparaciones mayores
Con la llegada del verano aumenta el número de desplazamientos por carretera, las escapadas de fin de semana y los viajes vacacionales. Durante este periodo, además del incremento de kilómetros recorridos, los vehículos también se exponen a temperaturas elevadas y a condiciones que pueden afectar a diferentes componentes del automóvil. Uno de los elementos que muchas veces pasa desapercibido es el estado de las lunas del coche.
Aunque pequeñas marcas o impactos suelen parecer problemas menores, determinadas situaciones habituales durante los meses de verano pueden favorecer que estos daños evolucionen rápidamente y terminen afectando a la seguridad y visibilidad durante la conducción.
Desde Talleres Murillo explican que muchas incidencias relacionadas con lunas dañadas aparecen tras pequeños hábitos cotidianos que normalmente pasan inadvertidos y que podrían evitarse con algunas medidas preventivas.
Uno de los errores más habituales durante esta época es provocar cambios bruscos de temperatura sobre el cristal. Durante los meses de julio y agosto, un coche estacionado bajo el sol puede alcanzar temperaturas muy elevadas en pocos minutos. Cuando el habitáculo acumula calor, algunos conductores activan el aire acondicionado a máxima potencia dirigiendo directamente el flujo frío hacia la luna delantera.
Este contraste térmico puede generar tensiones en el cristal. En una luna en perfecto estado normalmente no supone un problema, pero si existe un pequeño impacto previo o una microfisura, el cambio de temperatura puede favorecer que la grieta aumente de tamaño.
Otra situación frecuente está relacionada con la limpieza del vehículo. Aplicar agua muy fría sobre una luna extremadamente caliente tras varias horas expuesta al sol también puede generar cambios de temperatura bruscos. Aunque el cristal está diseñado para soportar condiciones exigentes, estos contrastes pueden afectar especialmente a lunas que ya presentan pequeñas imperfecciones.
Los desplazamientos largos propios de las vacaciones también aumentan la exposición a impactos provocados por gravilla o pequeñas piedras. Circular detrás de camiones, vehículos pesados o por determinadas carreteras con obras puede incrementar el riesgo de que pequeños objetos golpeen la luna.
En muchos casos estos impactos apenas generan una pequeña marca aparentemente sin importancia. Sin embargo, ignorar este tipo de daños es otro de los errores más habituales.
Según explican desde Talleres Murillo, pequeñas fisuras o impactos pueden evolucionar con rapidez debido a factores como:
- Vibraciones durante la conducción.
- Cambios de temperatura.
- Baches o irregularidades del firme.
- Presión estructural del propio vehículo.
Lo que inicialmente puede solucionarse mediante una reparación sencilla puede transformarse posteriormente en una sustitución completa de la luna.
Como medida preventiva, los especialistas recomiendan realizar algunas comprobaciones básicas especialmente antes de iniciar viajes largos:
- Revisar visualmente la luna delantera antes de salir de viaje.
- Comprobar si existen pequeños impactos o grietas.
- Evitar dirigir aire extremadamente frío directamente sobre una luna muy caliente.
- Mantener una distancia de seguridad adecuada respecto a camiones u otros vehículos pesados.
- Actuar con rapidez cuando aparece una pequeña fisura.
Estas sencillas recomendaciones pueden ayudar a evitar problemas mayores y contribuir a mantener unas condiciones adecuadas de visibilidad y seguridad durante la conducción.
Además de afectar a la visibilidad, el parabrisas forma parte de la estructura del vehículo y participa en la protección de los ocupantes en determinadas situaciones. Por ello, mantener las lunas en buen estado es un aspecto importante dentro del mantenimiento general del automóvil.
A través de su servicio especializado de reparación y cambio de lunas, Talleres Murillo continúa trabajando en el mantenimiento y cuidado de vehículos de todas las marcas, apoyándose en su experiencia y en herramientas adaptadas al parque automovilístico actual para ofrecer soluciones ajustadas a las necesidades de cada intervención.




