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La empresa Rover Grupo da un paso más allá en la creación de infraestructuras, integrando la sostenibilidad emocional como un criterio central en sus proyectos. Desde túneles peatonales en Valencia hasta galerías de arte en Estocolmo, la compañía busca que los espacios públicos no solo faciliten la movilidad, sino que también cuiden de las emociones de los usuarios, transformando cada trayecto en una experiencia segura, cómoda y positiva
Desde sus orígenes, las ciudades se concibieron como un espacio físico destinado a albergar la vida de las personas, principalmente bajo la premisa de la seguridad que ofrecían. Sin embargo, su evolución no se detuvo ahí. Con el tiempo, las ciudades avanzadas incorporaron mejoras orientadas a la calidad de vida de sus habitantes, como calles organizadas, sistemas de drenaje o espacios públicos. Hoy, la construcción de estos entornos ha dado un paso más, incorporando una nueva dimensión bajo el prisma de la sostenibilidad emocional.
En esencia, esta forma de concebir los espacios públicos busca cuidar de las emociones. La sostenibilidad deja de ser únicamente una cuestión ambiental o económica para integrar una dimensión menos visible, pero esencial: el bienestar psicológico de las personas. Un ejemplo representativo se encuentra en Valencia, en el túnel peatonal que conecta la Línea 10 con la estación de Xàtiva, ejecutado por la empresa Rover Grupo.
El proyecto, que ha permitido crear una conexión subterránea de cerca de 260 metros entre Alacant y Xàtiva, mejora la movilidad en el centro de Valencia, facilitando transbordos más rápidos, cómodos y directos entre líneas de Metrovalencia. Por este corredor transitan más de siete millones de usuarios al año. Se eliminan barreras físicas y condicionantes climatológicos, y se reduce la fricción mental asociada a los desplazamientos urbanos, generando una experiencia más fluida y tranquila.
Rover Grupo apuesta por proyectos en los que el cliente, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), incorpora una dimensión estética valenciana en 4 lucernarios a lo largo del túnel peatonal. Estos elementos no cumplen una función meramente decorativa, sino que transforman un espacio de tránsito en un entorno amable, reconocible y emocionalmente positivo. El resultado es una experiencia segura, cómoda y atractiva, en la que el usuario deja de percibir el recorrido como un simple trayecto para integrarlo a su bienestar diario.
Esta mentalidad en la construcción de espacios públicos responde a una necesidad creciente en una sociedad en la que los problemas de salud mental adquieren cada vez mayor relevancia. De hecho, los trastornos mentales han aumentado notablemente. En este contexto, garantizar entornos más agradables, que reduzcan el estrés, mejoren la percepción del tiempo y favorezcan comportamientos calmados y seguros, se perfila como una responsabilidad creciente para las infraestructuras.
Rover Grupo, sostenibilidad emocional de Valencia a Estocolmo
Rover entiende que este tipo de proyectos representan una evolución natural del sector: pasar de infraestructuras puramente funcionales a desarrollar espacios que contribuyan activamente a mejorar la vida de las personas. Su apuesta no se limita a Valencia, sino que se extiende a proyectos internacionales. Actualmente trabaja en Suecia, desarrollando cinco galerías de arte en un túnel en Estocolmo, cuyo objetivo es el bienestar emocional.
Esta apuesta por la sostenibilidad emocional responde también a una filosofía empresarial. Rover es una compañía especializada en infraestructuras complejas, con sólida trayectoria nacional e internacional. Su enfoque combina innovación técnica, eficiencia constructiva y creciente atención al impacto social y humano de sus proyectos, alineándose con las nuevas demandas de las ciudades contemporáneas.








