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Los problemas pueden darse por situaciones como el acoso, desajuste escolar, doble excepcionalidad o perfeccionismo desadaptativo
¿Son las altas capacidades un riesgo para las personas que las tienen? ¿Está el riesgo el propio talento? Con motivo de la celebración del Día Internacional de las Altas Capacidades, el psiquiatra Javier Quintero, fundador y director médico de PSIKIDS, centros especializados en psicología y psiquiatría para niños y adolescentes, explica «que las altas capacidades no son un problema de salud mental, si bien este riesgo puede aparecer cuando el entorno no detecta necesidades específicas, ya sea por acoso, desajuste escolar, doble excepcionalidad, dificultades emocionales o perfeccionismo desadaptativo».
Según señala, las personas con altas capacidades esconden un sinfín de oportunidades y talentos, pero también ciertos riesgos y amenazas. Así, determinados contextos como perfeccionismo desadaptativo, bullying, asincronía madurativa (un desarrollo cognitivo que no se acompaña de un desarrollo emocional acorde), doble excepcionalidad y falta de ajuste escolar, aumentan el riesgo de malestar emocional, incluso, de fracaso escolar por desajuste y por tanto de problemas de salud mental.
No obstante, con la identificación precoz y el apoyo adecuado, el pronóstico mejora de forma notable. «Es decir, el foco no es patologizar la alta capacidad, sino detectar cuándo hay sufrimiento y por qué, para ser capaces de intervenir a tiempo», dice Natalia García Campos, psicóloga en PSIKIDS.
Ese riesgo aumenta cuando hay «doble excepcionalidad». Es decir, la coexistencia de altas capacidades con trastornos del neurodesarrollo (TDAH / TEA), dificultades específicas que complican la adecuada identificación, ya que es habitual el infradiagnóstico o los diagnósticos erróneos. «Además, esto eleva la probabilidad de problemas escolares y emocionales si no se interviene de forma ajustada». «Por otro lado, la evidencia científica pone también el foco en el bullying/ciberbullying en alumnado con altas capacidades, ya que pueden ser más vulnerables a estas dinámicas, por lo que debe abordarse con protocolos solventes y programas preventivos, porque el impacto en salud mental puede ser significativo», asevera García Campos.
En cuanto al bajo rendimiento académico en personas con altas capacidades, Quintero comenta que no es falta de capacidad, sino falta de ajuste. «Una revisión sistemática reciente (2010–2024) identifica factores internos (motivación, regulación emocional, etc.) y externos (clima escolar, familia, relación con iguales, etc.) como determinantes del bajo rendimiento en alumnado con alta capacidad. El fracaso escolar en altas capacidades suele ser un problema de encaje (metodología, estímulo, expectativas, vínculo), no de potencial. Y como sociedad, no se puede permitir que el mejor talento se pierda en el camino», dice.
Recomendaciones
Desde PSIKIDS ofrecen ciertas recomendaciones basadas en la mejor evidencia científica disponible:
- Valoración global y funcional: no solo se trata de un Cociente Intelectual, sino de valorar perfil cognitivo, emocional, social y contexto.
- Adaptación metodológica individualizada en el aula: planes de enriquecimiento de los talentos y compensación de carencias (si las hubiere), flexibilidad, feedback orientado a proceso no solo al resultado.
- Prevención del acoso escolar: debería ser universal, desde la detección activa pasando por el trabajo de clima en el aula.
- Entrenamiento en regulación emocional y tolerancia al error para reducir patrones desadaptativos y mejorar la gestión del estrés.
- Derivación clínica temprana cuando hay sufrimiento, comorbilidad o riesgo.








