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La enseña ha establecido un nuevo protocolo que implica una mayor formación al personal, una mejor planificación, el control de inventarios y la digitalización de los procesos de compra
La Pepita Burger Bar, enseña gallega especializada en hamburguesas premium, refuerza su política de gestión para reducir el desperdicio alimentario en un 5% en base a un protocolo de actuación más eficiente y sostenible.
En los últimos meses la empresa ha invertido en una mayor formación al personal, una mejor planificación, el control de inventarios y la digitalización de los procesos de compra para conseguir reducir las consecuencias de las mermas y caducidad de los alimentos con el consecuente impacto positivo en su coste.
La estrategia se ha centrado en hacer uso de la materia prima necesario, objetivo que se ha conseguido con un plan de formación específico para ajustar las elaboraciones diarias a la previsión de venta, tomando como referencia las métricas de negocio y el histórico de demanda de cada restaurante. Un sistema que permite optimizar la oferta sin comprometer la disponibilidad de producto para el cliente.
Otro de los factores que ha mejorado la reducción del desperdicio alimentario es una mejora en la conservación, para lo cual han desarrollado un protocolo de almacenamiento que garantiza que el producto mantenga sus condiciones al máximo posible preservando su calidad y la seguridad alimentaria de la manera más óptima.
En paralelo, La Pepita Burger Bar realiza inventarios periódicos y un firme control de la trazabilidad para controlar la correcta rotación de los productos y evitar que queden almacenados. A través de este seguimiento, la enseña identifica oportunidades de mejora y la reducción de pérdidas innecesarias.
En este sentido el papel del departamento de compras también resulta clave, a través de un software de gestión interna que permite una mejor administración de pedidos, ajustándose a las necesidades reales de cada establecimiento.
Esta operativa, además de la reducción del desperdicio alimentario, contribuye a una mejora de la eficiencia operativa que se traduce en una mayor rentabilidad del negocio mediante una gestión más óptima de todos los recursos.
Sin duda, un modelo de trabajo para reafirmar la apuesta de La Pepita Burger Bar por una restauración más eficiente en base a una mejora constante de procesos internos que pone de manifiesto el compromiso e implicación de los distintos departamentos de a central.




