Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 14 segundos
La Dra. Ainhoa Muguruza, pediatra de Policlínica Gipuzkoa, advierte de que se trata de una enfermedad «altamente contagiosa» que puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños no vacunados. «Una sola persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas en poblaciones susceptibles»
El sarampión, una enfermedad que parecía prácticamente erradicada en España hace una década, vuelve a preocupar a los especialistas. El descenso en las coberturas vacunales y el aumento de casos en Europa han provocado que la Organización Mundial de la Salud haya retirado en 2025 la certificación que reconocía a España como país libre de transmisión endémica del virus.
Así lo explica la Dra. Ainhoa Muguruza, pediatra de Policlínica Gipuzkoa, quien recuerda que el sarampión es «una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite principalmente por gotas respiratorias». De hecho, su capacidad de propagación es muy elevada: una sola persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 personas en poblaciones susceptibles. «La preocupación de los pediatras está muy relacionada con el descenso en la cobertura vacunal en la infancia, que favorece la aparición de brotes», señala.
Fiebre alta, tos y una erupción característica
Los primeros síntomas del sarampión pueden confundirse fácilmente con los de otras infecciones víricas comunes en la infancia. En un primer momento aparecen fiebre alta, tos, congestión nasal y conjuntivitis, a los que pueden sumarse unas pequeñas manchas blanquecinas en la mucosa oral conocidas como manchas de Koplik, muy características de esta enfermedad.
Posteriormente aparece la erupción cutánea típica, que comienza en la cara y se extiende progresivamente por el resto del cuerpo. «En los primeros días puede ser difícil diferenciarlo de otros virus infantiles, por lo que el contexto clínico y epidemiológico suele ser clave para el diagnóstico», explica la especialista.
Posibles complicaciones
Aunque en muchos casos evoluciona de forma favorable, el sarampión puede provocar complicaciones importantes, especialmente en lactantes que aún no han recibido la primera dosis de la vacuna o en personas con el sistema inmunitario debilitado. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran otitis media, laringotraqueobronquitis, neumonía, diarrea o problemas oculares, además de sobreinfecciones bacterianas derivadas de la inmunosupresión que provoca el virus. «En aproximadamente uno de cada mil casos pueden aparecer complicaciones neurológicas, que pueden dejar secuelas importantes», explica la doctora Muguruza.
La vacunación, clave para evitar brotes
La principal herramienta para prevenir el sarampión es la vacunación. En España, el calendario vacunal incluye dos dosis de la vacuna triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis), administradas a los 12 meses y entre los 3 y 4 años.
Según explica Ainhoa Muguruza, la cobertura de la primera dosis se mantiene en torno al 97%, pero la segunda dosis se encuentra actualmente por debajo del objetivo del 95% necesario para evitar brotes. «Es vital mantener actualizado el calendario vacunal durante las revisiones pediátricas para evitar la propagación del sarampión», subraya.
Qué hacer ante una sospecha
Ante la sospecha de sarampión —especialmente en niños no vacunados, tras viajes internacionales o contacto con posibles brotes— la recomendación es aislar al niño y contactar con profesionales sanitarios o con las autoridades sanitarias para recibir indicaciones.
«No existe un tratamiento antiviral específico contra el sarampión, por lo que la prevención mediante vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz«, recuerda la pediatra.
Bronquiolitis: la infección respiratoria más frecuente en bebés
En relación con otras infecciones respiratorias habituales en la infancia, la Dra. Ainhoa Muguruza también destaca la bronquiolitis, que constituye el primer episodio de dificultad respiratoria en menores de dos años.
Se trata de una infección vírica que afecta a los bronquiolos —las vías respiratorias más pequeñas— y provoca inflamación y obstrucción, lo que dificulta la respiración. El virus respiratorio sincitial (VRS) es el agente más frecuente.
La bronquiolitis afecta sobre todo a lactantes muy pequeños, debido a la inmadurez de su sistema respiratorio e inmunitario, y es una de las principales causas de hospitalización infantil en países desarrollados.








